FIB 2016: el mítico festival renace como un fénix

Crónica de las cuatro jornadas del Festival Internacional de Benicàssim

Mediados de julio es una de esas fechas mágicas para todo festivalero que se aprecie, ya que en el levante español se celebra uno de los eventos más icónicos del territorio nacional: el Festival Internacional de Benicàssim.


La edición 2016 (vigésimo segunda de su historia) ha supuesto el renacer del fénix del festival castellonense, siendo una del más exitosas de los últimos años. Un cartel de gran altura sumado a su campaña internacional, han sido las claves del éxito. Sin duda estamos viendo un giro en la estética del festival, que siempre ha destacado por ser muy brit. No obstante, está siendo todo un acierto a nivel de asistentes, sin perder la calidad gracias a artistas como Kendrick Lamar, Jaime xx o Disclosure.


A continuación, se muestran las crónicas por días de las cuatro jornadas del festival, destacando los principales conciertos.


Jueves

Comienza el FIB en un día caluroso donde destaca un line-up lleno de electrónica y con muy pocas guitarras (y aún menos brit pop). El pistoletazo de salida lo da Ruth Baker Band, cómo la apuesta de la provincia de Castellón de esta edición. En la carpa se reúne un buen puñado de gente deseosa de que se pongan a trabajar los motores de este festival, comenzando con un show que deja un buen sabor de boca y muestra que el producto local también funciona.


De la carpa se pasa directamente al escenario principal Las Palmas (para nosotros siempre será el Maravillas), el cual se estrena con John Grvy. El artista madrileño demuestra ser todo un showman en el escenario y fuera de él, llegando a acabar entre el público su tema Mad On Her. Anecdótico también es la versión de la famosa Everybody de los Backstreet Boys. No obstante, como él mismo dijo, es de la generación de los 90, época a la que nos transportó. El “Black Julio Iglesias” es uno de los artistas con más proyección en el panorama nacional, después de varios años con grandes canciones bajo su nombre.


Tras John Grvy, el escenario da paso a uno de los artistas españoles más internacionales: el Guincho. Mostrándose un poco alejado del público, el inicio del concierto se muestra un poco frío. Falsa alarma, el calor tropical acaba llegando al público hit a hit. Después de temas como FM Tan Sexy, Comix o la famosa Bombay uno no puede hacer nada más que bailar. Hasta el punto de atreverse con ritmos cercanos al trap, género de moda en la actualidad, donde los asistentes acaban rindiéndose ante tal fiesta. El artista canario ha evolucionado en su sonido y para nosotros, el disco que presentaba en Benicàssim, el Hiperasia, es un rotundo acierto.


El resto de la tarde nos muestra bastante variedad. El público inglés comienza a llenar ya el recinto, pues Soulwax y Skepta eran los siguientes conciertos del escenario Las Palmas. Bien jugado por parte del FIB, que ha sabido colocar en el jueves a dos artistas muy aclamados por el público internacional (y también nacional). El rapero Skepta, siendo uno de los artistas más laureados del Reino Unido, se comió al público en un show potente y directo. No es para menos, ya que es el último ganador del prestigioso Mercury Prize.

Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)
Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)

Tras ellos, llega la actuación del primer cabeza de cartel: Major Lazer. Acompañados de cierta polémica en el momento de su confirmación, hay que decir que ya han conseguido encabezar un gran número de festivales gracias a unos shows repletos de público con ganas de bailar y desfasar con el espectáculo visual que ofrecen. No obstante, el trío dejó claras sus deficiencias musicales, llegando a incluir la Gasolina en un setlist muy distante del que ofrecieron un año atrás en el Rototom Sunsplash 2015. Y es que vivir para ver: reggaeton en el FIB...


Considerando que el festival acaba de comenzar y que todo lo grande por llegar, la jornada se dió concluida por una gran parte del público tras la actuación del primer cabeza de cartell. El viernes más y mejor, por lo que es importante dormir en un pueblo donde los festivaleros que hayan decidido acampar se encontrarán que a las 9 de la mañana ya hay 30 ºC de temperatura.



Viernes

El segundo día de festival comienza con Rat Boy en el escenario secundario. La verdad es que el show que ofrece este chico inglés es, ante todo, divertido y curioso. Una pena la hora a la que estaban programados, ya que el escenario secundario sufre los efectos del sol durante la tarde, haciendo menos disfrutables los conciertos.


Tras ellos, en el escenario principal las Hinds por fin ven recompensado su trabajo y su amor por el festival. Debe comentarse que es muy fácil ver a cualquiera de las cuatro integrantes durante los conciertos, siendo unas fans más entre el público. Por otra parte, sobre el escenario vemos a una banda que va madurando, con un show divertido, temas alegres y veraniegos, y un público de todas las nacionalidades que lo da todo. Si nosotros fuésemos Melvin, las incluiríamos todos los años en el cartel, porque son totalmente fibers.


Mientras las Hinds divertían en Las Palmas, The Soft Moon apabullaban en el secundario. Liderados por Luis Vázquez, y acompañados por un “cubo de basura” como instrumento de percusión, el show transcurrió como un puñetazo tras otro en la cara. Un auténtico broche de calidad para el festival que consiguió agrupar a los fans de la banda y a un gran número de curiosos que se quedaron embelesados.

Foto de Pau Bellido (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)
Foto de Pau Bellido (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)

Más tarde, en el escenario principal entraron al escenario con el tema principal de la serie “Juego de Tronos” uno de esos grupos que encanta al público inglés: The Vaccines. Tirando de sus clásicos temas (y también los nuevos) consiguieron ganarse al público, siendo un seguro de vida para el festival. Show muy correcto y sin ninguna pega aparente de una banda que se ha recorrido todo lo ancho del país. Y quien diga que no saltó durante Noorgard o If You Wanna, miente.


Tras ellos, en el escenario Radio 3 FIB Club tuvo lugar el concierto de Juventud Juché, una de las principales bandas de garage españolas. La banda de Madrid pasó por el festival para presentar su disco Movimientos, uno de los mejores lanzamientos nacionales del año. Los movimientos de cabeza del público se movían al compás de la batería y tímidas pogos parecían querer brotar en cada uno de los temas. Su crudeza es su mejor arma y demostraron que son una de los grupos a tener en cuenta en la escena underground nacional.


Y entonces llega uno de los grandes momentos críticos del festival: el solapamiento Biffy Clyro - Jaime XX. Una lástima que segundo y tercer nombre de día respectivamente coincidan en hora, haciendo que elegir sea complicado para muchos fans. De Biffy Clyro puede decirse que hicieron un show potente como acostumbran, con un público muy entregado a ellos; que coreó más los hits famosos que las canciones de su último trabajo. A pesar del llenazo en el escenario Las Palmas, Jaime XX no se quedó corto en el escenario secundario, poniendo a bailar a miles de personas. No es para menos, ya que su disco In Colour fue uno de los más importantes del año 2015 y sin duda su reputación le precede. Los rumores apuntan a que pronto tendremos reunión de The xx (cosa que esperamos que sea cierto), pero no nos importaría más de Jaime en solitario.


Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)
Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)

Además, por si fuera poco para poder elegir, en el escenario Radio 3 estaban Hidrogenesse con su peculiar show transgresor. Aún coincidiendo con dos pesos pesados, consiguieron llenar la carpa de espectadores españoles con ganas de fiesta. Ojo al mérito de este dúo.


Y allá por las 2:30 de la noche, en el escenario Las Palmas, The Chemical Brothers hicieron su aparición. ¿Qué se puede decir? Escenografía potente y muy visual, con un público muy entregado y variado en cuantoa a edad. Si no estabas bailando y desgastando suela sería porque estabas boquiabierto con sus efectos. El dúo inglés es ya un clásico del festival de Benicàssim, habiendo muchos asistentes que seguramente ya disfrutaron de su directo hace años. Esta vez venían con Born in Echoes bajo el brazo, disco que lanzaron en 2015 y que presentaban por segundo año.



Sábado

El sábado se presenta como el día fuerte del festival y un ejemplo de ellos son las colas que se forman a las 10 de la mañana en la entrada del recinto (sí, todos sabemos ya la locura de los fans de la banda de Bellamy). La jornada comenzó con el concierto de Capsula en homenaje a David Bowie en el escenario principal. Concierto lleno de nostálgicos y fans del artista británico fallecido, siendo uno de los momentos más emotivos del festival.


Poco después, en el escenario Radio 3 la banda Baywaves mostraría que la psicodelia está asegurada en el panorama nacional con ellos. Recordando a los primeros Tame Impala, el grupo convenció al público asistente. Este es otro ejemplo de que Benicàssim apuesta por bandas españolas con mucha proyección en el panorama nacional e internacional, cosa que se aleja de los festivales “copia y pega” que aparecen últimamente en España.


En este mismo escenario tocaría poco después Lois, el líder de Trajano! en formato solista (Fran, bajista de Baywaves y de Lois, casi ni se bajaría del escenario). Es curioso lo de Lois, ya que su estilo musical nos recuerda a Mac DeMarco con la voz de Ian Curtis, oscuro y alegre a la vez, como una lluvia veraniega. No obstante, Lois Brea posee un gran carisma propio sobre el escenario, acompañado de canciones perfectas para la época estival.


Mientras Lois estaba acabando su concierto en el escenario Radio 3, Echo & The Bunnymen comenzaban el suyo en el escenario secundario. El hecho de que se solape la carpa con el escenario secundario o principal supone un problema, ya que afecta al sonido de la carpa. Por su parte, la clásica banda británica de post punk estuvo correcta sobre el escenario, aunque nos recordó que los tiempos mejores ya pasaron. Y más ellos, una de las clásicas bandas del festival.


Tras ellos, y con la noche ya sobre Benicássim, empezaría la gran mascletà del festival. La gran mayoría de asistentes al festival empezaba a coger hueco para el concierto de Muse, aunque antes tendríamos en la carpa más dosis de buena música con The Shivas. La banda de Portland presentó su sonido garage-surf, mucho más sucio que en estudio, en un concierto realmente sorprendente, donde el público se dejaba llevar. Una lástima su solape con Muse, que complicó el final del concierto por el estruendo proveniente del otro lado del recinto.


Mientras tanto, el escenario principal estaba a punto de ser invadido por Drones, último trabajo de la banda inglesa Muse. Destacable el aluvión de fans que se vieron durante toda la jornada, con sus camisetas reglamentarias y sus colas desde las 12 del mediodía en la entrada del recinto para ver a su banda favorita desde el mejor sitio posible. Una enorme proeza teniendo en cuenta en cuenta el sol de justicia que cae en Benicàssim en julio y que el recinto no abre hasta las 17h (¡siendo el concierto a la 01:00!).


Cuándo comenzó el concierto, la banda se enfrentó a un público muy entregado, dispuesto para corear y saltar al ritmo de la música. Sonaron impecables, con un directo de gran calidad acompañado por los paseillos por el escenario de Matt y sus agudos imposibles. Una vez más, y para no romper la tradición el concierto acabó con Knights of Cydonia. Como punto negativo, y que decepcionó a algún fan, el concierto duró menos de lo que indicaban los horarios del festival. En cuestiones como esta, uno no sabe a quién culpar.


Mientras la banda de Bellamy y compañía se daba un baño de masas, unos pocos (realmente cientos, pero en el FIB eso es poco) esperaban en el escenario secundario a otro de los grandes grupos de la jornada, The Kills. El dúo formado por Alison “VV” Mosshart y Jamie “Hotel” Hince no decepcionó a nadie con un directo vibrante, donde vimos una gran compenetrabilidad entre los miembros. El rasgueo de guitarra, temas como U.R.A. Fever o el carisma de Alison enamoraron a los asistentes, incluso con apagón incluido, y es que su trato con el público fue exisito.


Poco después del concierto, mientras Muse acababa el suyo, el secundario se seguía llenando para la actuación de Bloc Party. La banda liderada por Kelé Okereke ha mostrado un bajón en sus últimos lanzamientos (destacable decepción Hymns). No obstante, el directo se convirtió una locura en las primeras filas, ya que la pogo formada fue constante durante todo el concierto. Canciones clásicas como Ratchet, Banquet o Helicopter hicieron que fuese prácticamente imposible disfrutar de la banda para muchos asistentes, debido a la locura de empujones y golpes que se formó entre el público. ¿La mejor opción? Abandonar y caminar hasta el escenario South Beach, donde Delorean se marcaron uno de los grandes conciertos nacionales del festival. La banda originaria de Zarautz son un referente en el panorama internacional y su último disco, Muzick, convenció al público que asistió al festival. Dance-pop dulce para hacer bailar hasta al más tímido.

Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)
Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)

Tras Delorean, en el escenario principal llegaría el turno de Disclosure. El dúo de música electrónica presentaba su segundo álbum, Caracal, el cual no consiguió conectar con el público igual que su primer lanzamiento. Aún así, el concierto fue un broche de oro para la jornada, cerrando el sábado el escenario principal por todo lo alto con una puesta en escena muy atractiva. Obvio decir que hubo llenazo, y es que este día el FIB consiguió reunir prácticamente a 50.000 personas en el recinto.



Domingo

La última jornada del festival volvía a empezar pronto y es que, pese al calor sofocante, el escenario secundario lo abrían nada más ni nada menos que Tijuana Panthers. El grupo californiano nos transportó a los paisajes desérticos de su tierra natal con su sonido garajero, colaborando también el flamante sol de Benicàssim, que tostaba a todos los presentes que se aglutinaban en las primeras filas. Por ello, no es raro que viésemos a muchísimos asistentes unos metros alejados del escenario, a la sombra de un árbol y con una cerveza en la mano. Puro paraíso festivalero, donde más de uno tarareo a esa Redheaded Girl.


Tras acabar estos, prácticamente todos los espectadores del concierto de los Tijuana Panthers migraron al escenario principal, junto a mucho más público que se unió, y es que FIDLAR actuaba por primera vez en España. El grupo de skate punk tiene un directo demoledor y en el FIB supo demostrarlo en todo momento. Con canciones como Cheap Beer o Cocaine no hacían falta estupefacientes para que el público formara un conglomerado de personas en perfecta concordancia a la hora de empujar, saltar y gritar (incluso de agacharse cuando los miembros de la banda lo pedían). Más de uno se lamentó de que no hubiera pasado el grupo antes por el país, y es que son pura dinamita sobre el escenario.

Foto de Pau Bellido (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)
Foto de Pau Bellido (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)

Poco después la fiesta garagera continuaría en el escenario Radio 3 con la “casi-exclusiva-mundial” de Chicano Bulls. El supergrupo formado por integrantes de The Parrots y Los Nastys se presentaban por primera vez en un festival de forma conjunta para presentar temas de sus últimos álbums. Aunque la banda tuvo algunos problemas técnicos con el sonido, consiguieron calentar el ambiente con las canciones más coreables. Baby, He Visto a Dios o la canción de los Parrots, No Me Gustas Te Quiero, resonaron en toda la carpa (y en los oídos del pobre vigilante que tuvo que aguantar a Diego y a Álex cantándole al oído). Pese al recital de la banda, muchos espectadores comenzaron a mudarse al escenario secundario, y es que “el padrino” de este grupo, estaría a punto de empezar su concierto.


Aunque su nombre en el cartel no tuviese gran repercusión, la cantidad de público parecía indicar que estábamos ante uno de los conciertos de la noche y el festival. Mac DeMarco está llamado a ser uno de las grandes estrellas del futuro, por no decir que ya lo es en el presente. Con un carisma que se sale por todo el escenario y un gamberrismo entrañable, su jangle pop tranquilo consigue volver locos a miles de fans. Y es que el artista canadiense ya tiene todo un séquito de seguidores que le veneran a la altura de los grandes artistas. El concierto repasó grandes temas de sus dos álbums y su mini-LP Another One. Incluso pudimos ver un tema de 10 minutos con show sobre el escenario incluido. Para acabar, tanto Mac como su bajista (era su último concierto con la banda) acabarían “surfeando” sobre los asistentes, demostrando que el espectáculo es por y para el público.


Y si Mac DeMarco es uno de los grandes artistas de la actualidad, Kendrick Lamar no solo no se queda corto, si no que está llamado a ser una leyenda. El rapero estadounidense encabezaba la última jornada del festival y, pese a que en España este género no está tan arraigado, no sorprende su posición. El artista ya ha encabezado anteriormente dos festivales del país (¡EL PRIMAVERA SOUND!) y su caché va en aumento con cada disco que saca. La calidad de sus álbumes es incuestionable y sobre el escenario sabe manejarse más que bien. Con un gran letrero con la frase “HOW MUCH A DOLLAR COST?”, el concierto fue vibrante desde su comienzo con Levitate. Al ritmo de Alright o King Kunta las manos ondeaban en el aire, con un público totalmente rendido (por allí vimos incluso al bueno de Mac DeMarco con una de las Hinds).

Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)
Foto de Jota Martínez (oficial del Festival Internacional de Benicàssim)

No obstante, si Kendrick Lamar llenó de simbolismo con sus letras el festival en una época turbia (recordemos los incidentes de Turquía o Niza), Massive Attack acabó materializándolo. Aunque el concierto sirvió como un buen repaso a su discografía, incidiendo en sus últimos trabajos, lo que más destacó fue la escenografía que acompañaba a la banda. La cantidad de mensajes que aparecieron tras ellos (a los incidentes mencionados, a Pedro Sánchez y Andrea Levy, a Froilán…) marcaron un concierto donde el público ya comenzaba a flaquear tras 4 días de festival.


Como colofón final, el clásico Aldo Linares se encargaría de cerrar el festival en una carpa repleta de gente con ganas de no acabar con el placer que es el Festival Internacional de Benicàssim. Y ya cerca de las 7:00 de la mañana la gente comienza a irse sabiendo que el año que viene más, que tocará volver a peregrinar.