SanSan Festival 2017: el "buenrollismo" triunfa en Benicàssim

Crónica de las cuatro jornadas del primer festival de gran formato del año.

Por cuarto año consecutivo por Semana Santa, se celebró uno de los primeros festivales del año: el SanSan Festival. Esta edición fue la primera que se celebraba en Benicàssim. Debido a este cambio hubo algo de desorientación los primeros días, como campistas que aparecieron por la entrada del recinto con todos sus bártulos buscando la entrada del cámping, festivaleros nuevos en Benicàssim que no sabían cómo llegar de la ciudad al recinto y más de un “Buenas noches Gandía” que se le escapó a algunos artistas.


No obstante, dejando lo anecdótico de lado, la organización supo adaptarse al cambio y el resto de jornadas transcurrieron sin mayores incidencias. ¿Resultado? un festival cargado de buen rollo, donde el público se unió con un propósito común: pasarlo en grande. Todo esto unido a la cercanía de los grupos hizo que hubiera un ambiente muy familiar en los conciertos durante los cuatro días de festival.


Jueves

El primer día del festival los encargados de dar el pistoletazo de salida fueron Caballito de Mar Man y Mäbu, que jugaron con la desventaja de que a esas horas la mayoría de gente aún se estaba aposentando en su alojamiento o recogiendo la pulsera. Cuando los catalanes Manel salieron al escenario ya había bastante gente dentro del recinto, se empezaba anotar ese ambiente de festival que tanto engancha.  A continuación fue el turno de Señores. Para cuando terminaron, toda la gente se dirigió en masa al escenario principal a disfrutar del flamenco fusión de Fuel Fandango, que (con tablao incluido como de costumbre) consiguieron volver locos a sus seguidores y cautivar a los curiosos que se acercaron a verlos.

Cabe destacar el increíble saber estar de Nita sobre el escenario, que con sus bailes, taconeos, manejo del abanico e increíble voz nunca dejará de sorprender al público.


A continuación fue el turno de Luis Brea y el Miedo,que con su potente directo puso a todo el  mundo en movimiento. Aunque también hay que decir que tras Fuel Fandango mucha gente se quedó en el escenario principal para coger sitio para ver a Miss Caffeina, el primer cabeza de cartel del festival.

La banda liderada por Alberto Jiménez consiguió cautivar al público con los ritmos eléctricos de su último trabajo, que junto con los singles de sus trabajos anteriores explican el meteórico ascenso del grupo a partir de la publicación de Detroit. Este álbum significó el paso de actuar en escenarios secundarios hace aproximadamente dos años a acabar encabezando festivales junto a Leiva. El momento más esperado del concierto era sin duda el hit Mira como vuelo, en el que incluso se llegó a formar algún pogo.


Después llegaría el turno de Corizonas en el escenario secundario. La superbanda formada por miembros de Los Coronas y Arizona Baby se ha convertido en un clásico festivalero del país, marcado por su pegadizo folk rock y el carisma de sus integrantes. Acompañados por imágenes psicodélicas provenientes del artwork de su álbum Nueva Dimensión Vital, el grupo supo conectar con el público, consiguiendo la participación de éste durante todo el concierto. Tras tocar los principales temas de su carrera, ofreciendo uno de los grandes conciertos de rock del SanSan, la banda acabó bailando con todo el público al ritmo de Always Look on the Brighter Side of Life. Tema más que apropiado para la fecha del festival.


Como cierre del jueves, el SanSan contaba con tres actuaciones dispuestas a montar una noche de festival épica con el petardeo como bandera. Todo empezó con la mítica artista francesa Yelle, en formato DJ Party, que montó un fiestón mezclando sus mejores temas con canciones actuales (además de ser la encargada de cerrar el escenario principal, y lo hizo por todo lo alto). Su actuación dio paso a otro de los momentos más esperados del jueves: la actuación de Las Bistecs.

Ataviadas con sus looks de mamarrachas, cargadas de lentejuelas, flecos y maquillajes estrafalarios dieron un espectáculo transgresor con un trasfondo repleto de mensajes de  protesta relacionados con la vida y la cultura del siglo XXI. Una lástima que no consiguiéramos uno de los cigarrillos que lanzaban...


Finalmente, como colofón a la anoche los Bitches Deejays pusieron patas arriba el escenario negrita con su selección de temas mundialmente conocidos, junto con temazos del palo del Disco Estrella 2003 (y anteriores) dando un espectáculo irreverente que cerró la primera jornada del festival por todo lo alto.


Viernes

El segundo día de festival presentaba una programación más centrada en el Rock&Roll, con un pentatlón formado por Coque Malla, Sidecars, Leiva, M Clan y Elefantes en el escenario principal. Esto consiguió atraer a un perfil de público muy concreto, consiguiendo el sold out según la organización, con 14 000 asistentes.


No obstante, el escenario principal abría con otros clásicos del panorama indie nacional, Mucho. El grupo volvía al festival, pero esta vez en Benicàssim, para presentar los temas de su álbum Pidiendo en las Puertas del Infierno. Dejando de lado su flow y desparpajo en directo, llegaba el momento de los murciano-castellonenses Claim. La banda presentó su álbum Barbados ante el público del festival. Seguro que fue un concierto especial para Gonzalo, guitarrista de la banda, al poder actuar en el festival de su provincia.


Más tarde, el escenario Desperados comenzaría su jornada de Rock&Roll con Coque Malla,  dio un concierto muy centrado en la presentación de su último trabajo. Por ejemplo, su superhit de la época de Los Ronaldos, No puedo vivir sin ti, lo tocó por encima y en formato más acústico, para la decepción de algunos de los asistentes que se acercaron al concierto. Pese a ello, el artista mostró su saber estar en el escenario, demostrando la larga carrera musical que lleva sobre sus hombros.

Acto seguido era el turno de Viva Suecia en el escenario secundario. La banda de Murcia presentó su segundo álbum Otros Principios Fundamentales, con el que ha pasado de ser una banda emergente a ser una banda de referencia en el indie rock nacional. El concierto destacó por su energía, con riffs de guitarra muy potentes y con muy buen rollo entre los integrantes de la banda. Esto último quedó patente a lo largo de Bien por ti, el gran hit de la banda, donde Sansito subió al escenario como un integrante más. Al final, la bandera sueca ondeó entre el público, señal inequívoca del exitazo del grupo.


Tras su ascenso a la fama con Fan de ti, Sidecars presentaron su último trabajo, Contra las cuerdas, plagado de temazos y colaboraciones con un directo de innegable calidad. Ataviados con sus looks madrileños castizos, salieron armados con sus guitarras dispuestos a rock&rollear. Con su actuación fueron abriendo boca para la actuación de Leiva, el plato fuerte de la jornada. Además cabe destacar la labor de Juancho, vocalista de Sidecars por el posterior doblete como corista de Leiva.


Minutos antes de que empezara el concierto de Leiva, la expectación se notaba ya entre los cientos y cientos de personas que guardaban sitio para ver uno de los conciertos más esperados del festival. Y la expectación pasó a nerviosismo: la actuación se retrasó solo cinco minutos pero los silbidos de protesta se hicieron oír. Eso sí, la espera mereció la pena. Leiva ofreció un auténtico espectáculo. Con pocos adornos, pero un juego de luces espectacular, se presentaron él y su banda. El buen rollo que tenían entre ellos se notaba muchísimo, se lo pasaban bien al actuar y este sentimiento se transmitía al público. El setlist estuvo muy acertado: temas de sus tres discos en solitario con un par de canciones de Pereza. Había momentos en los que aquello parecía un karaoke, el público lo dio todo. Fue el concierto con más asistencia del festival sin duda.


Aunque el directo de Leiva fuese uno de los más emotivos de la edición, cuando empezaba su concierto, se estaba dando un auténtico recital de rock psicodélico sobre el escenario Negrita con Rufus T. Firefly.

El grupo de Aranjuez se encuentra en constante crecimiento gracias a su último y magnífico álbum, Magnolia. Las primeras filas del escenario estuvieron abarrotadas por fans de la banda, que destacaban por utilizar una estética más alternativa al asistente medio del festival. Pese a que las condiciones técnicas no fueron las idóneas, Rufus T. Firefly demostró que tiene uno de los mejores directos del panorama nacional, dejando asombrados a compañeros de profesión, como los miembros de Viva Suecia. Como si fuese un viaje sensorial, las melodías se movían a través de diferentes estados, siempre marcado por el incontestable ritmo de Julia Martín-Maestro a la batería. No es para menos, ya que el recital que dió da para otra crónica aparte.


Mientras tanto, Víctor Cabezuelo hizo de Thom Yorke (con bailes incluidos) y de Syd Barrett como si en un estado de nirvana se encontrase durante gran parte del concierto. Esta sensación pareció contagiarse a gran parte del público, aunque también es cierto que mayoritariamente con los temas del último álbum. Y ojo, que la banda parece saberlo, ofreciendo un apoteósico final con Nebulosa Jade (donde las bengalas se alzaron entre el público tras los primero acordes), Magnolia y Río Wolf. Casi nada.


M Clan fue uno de los conciertos más inolvidables de esta edición para los afortunados que  asistieron. Son la prueba viviente de que la práctica hace al maestro. Su actuación fue impecable. Aunque la que la banda se encuentra sumergida en la gira de su último álbum Delta, también se acordaron de algunos de los principales temas de su carrera, como Carolina, Llamando a la Tierra, Quédate a dormir, Souvenir… Además, Carlos Tarque no se conformó con bordar su actuación, también provocó una y otra vez al público para que ellos también lo dieran todo. Es más, incluso supieron hacer guiños a la actualidad del panorama nacional, criticando a la corrupción política antes del tema Las calles están ardiendo.


Al acabar el concierto, los asistentes descubrieron con sorpresa que el grupo había alargado la actuación nada más ni nada menos que 20 minutos. Ojalá todas las bandas dieran la mitad de lo que dan M Clan en vivo, pura energía pese al paso del tiempo.


Dando un giro de 180º al estilo de M Clan llegaba el turno de Polock. Llenaron el escenario Negrita de buen rollo, electrónica bailable con toques de rock y mucho estilo. Se veía que era un concierto en el que el público estuvo con una actitud relajada, disfrutando de temas como Roll The Dice o Everlasting. Todo un acierto la hora de la banda valenciana en la programación.


Aunque para éxito el de Dinero, la última banda de la noche, que demostraron de qué pasta están hechos. No decepcionaron a un público entregado que aguantó hasta altas horas para verles. Llenos de energía, presentaron los temas de Bajo Cero y consiguieron superarse a sí mismos con su sonido en directo. Fue un concierto en que la gente no paró de saltar desde el instante 0. No apto para cardíacos.


Para acabar la noche, hubo opciones para todos los gustos: una más electrónica y experimental con Belle & Sebastian DJ set y otra con el indie de Mikel Izal y Jorge Second DJ set. Bueno, y como siempre la carpa del espacio IT, la cual se llenaba conforme pasaban las horas. Diferentes apuestas para el público con mayor aguante, mientras que otra gran parte de los asistentes ya pensaba en la jornada del sábado.


Sábado

Abriendo el sábado del festival, los locales Skizophonic saltaron al escenario arropados por un público que había ido expresamente a verlos. La banda empezó con canciones de su anterior etapa como Queen of Photoshop, caracterizada por letras en inglés, pasando a la presentación de su último disco, Video Rock. Pese al calor y a que iban vestidos totalmente de negro, la banda dio un auténtico recital de rock enérgico.

La sorpresa saltó cuando miembros de la Unión Musical Santa Cecilia acompañaron a la banda con instrumentos de viento para tocar, nada más ni nada menos, Parklife de Blur (además de otros temas). Quién nos iba a decir que volveríamos a escuchar en directo esta misma canción, dos años después, en el mismo recinto. El grupo cerró con ¿Quién será Aaron Woodman?, llevándose la ovación de los asistentes que apostaron por la escena musical de la provincia.


Seguidamente fue el turno de uno de los regresos más esperados: la banda Depistaos. El escenario principal se llenó con gente de todo tipo y de todas las edades. Desde aquellos que los conocieron en sus tempranos 16 gracias a la serie-fenómeno juvenil Física o Química hasta sus fans de toda la vida. Pese a la hora del concierto (las 17:30), el grupo consiguió reunir a un gran número de espectadores, ofreciendo un nostálgico y notable directo.


Poco después, en este mismo escenario llegaría el turno de Neuman. El grupo murciano-granadino lanzará este año su próximo álbum, por lo que será uno de los últimos conciertos donde veamos mayor protagonismo de su gran largo If. Cabe destacar que el comienzo del concierto fue bastante sórdido, debido a las dificultades técnicas que aparecieron. En varios temas los bajos sonaban distorsionados, por lo que el vaivén de técnicos ennegreció el principio. Pese a ello, una vez solucionados los problemas, el grupo dió un auténtico recital sobre el escenario, con estruendosos riffs de guitarra y un gran exhibicionismo instrumental. El colofón llegó con el tema Turn it, donde el público fue un miembro más del grupo coreando la canción.


Fueron una de nuestras recomendaciones, y una vez más Nunatak nos volvieron a sorprender como la primera vez que los vimos. Es increíble el buen rollo que se forma en sus conciertos, que además viene acompañado de un grupo carismático, que interactúa con el público y consigue que realmente se sienta cómo en casa.

Tras Nunatak llegaba el momento más crítico del festival, la actuación de Los del Río. Su confirmación vino acompañada de polémica, quejas y sorpresa, por ser su primera vez en un festival de música. El resultado: salieron al escenario con todo su carisma para dar un concierto en que interpretaron sus grandes éxitos y versiones de otros artistas como Nino Bravo. Al final consiguieron reflejar bastante bien la esencia del festival, mucho buen rollo y fiesta en un ambiente familiar dejando momentos inolvidables para muchos de los asistentes.


También recién llegados desde Sevilla, era el turno de Full de salir al escenario.  Presentando su Tercera Guerra Mundial, llenaron el festival de energía y el público lo dio todo coreando tanto sus nuevos temas como los hits de su anterior trabajo. Supieron estar al nivel, con un directo de gran calidad que fue de los que mejor sonó en el festival.

Luego fue el turno de Second, una de esas bandas que tras años de experiencia sobre los escenarios no han sucumbido a la tentación de pasar del indie al pop como muchos otros. Fue un concierto brillante en que el escenario se les quedó pequeño, e interpretaron todos los grandes temazos de su extensa discografía.


Llegaron desde el País Vasco para hacerlo bailar. El concierto de Grises fue un momento de esos mágicos que solo pueden pasar en un festival. Casi de manera imprevista se juntó muchísima gente para darlo todo.. Se formó un clima como de “gran família” en que la banda lo dio todo en el escenario y se desató la locura entre el público. Fue uno de los mejores conciertos del festival, en el que cientos de piezas se unieron espontáneamente para crear una experiencia irrepetible.


Tras el subidón con Grises, ¿qué mejor que Kaiser Chiefs para continuar la fiesta? Y es que si ya de normal los Kaiser motivan y ponen el pie a todo el público, cuando el público llega ya motivado, quién sabe qué puede pasar…


No obstante, en esta ocasión los de Leeds no estuvieron en su máximo esplendor, dieron un buen concierto, pero nos faltó más de la energía a la que nos tienen acostumbrados. Pese a ello, canciones como I Predict a Riot o Ruby consiguen por sí solas levantar al público, siendo hits clásicos del panorama indie internacional. Aunque para hit su versión de Ever Fallen in Love de los Buzzcocks, singular homenaje a una de las principales canciones de la década de los 70.


Para todos aquellos que todavía tuvieran ganas fiesta, Varry Brava lo dieron todo en el escenario secundario con sus temazos bailables tanto de su último trabajo como de anteriores. El festival entero se puso en movimiento con temas como Flow o No gires. Varry Brava dieron paso al synth pop de Amatria, que pese ir en solitario se metió al público en el bolsillo con temas cómo El Golpe. Su final fue apoteósico con su superhit Chinches, que desde hace tiempo se está convirtiendo en todo un himno indie.


Y entonces, a eso de las cuatro de la mañana, llegó el gran momento del festival: el regreso a los escenarios de Ojete Calor en modo Live tras 3 años de parón. Con nuevo vestuario y puesta en escena, interpretaron sus temas más míticos y sus nuevos trabajos, además de canciones como Bailar pegados, que aunque no pertenecen al subnopop poco les falta.


Todo comenzó con una cuenta atrás, seguida por una original entrada al escenario, con staff del festival transportando a Carlos Ojete y Aníbal Calor. Y a partir de ahí la actuación solo fue hacia arriba, puro subnopop on stage, una maravilla; ¡What a moment to be alive! Los aledaños del concierto estuvieron totalmente abarrotados, y miles de personas saltaron al ritmo de canciones como Viejoven, Tonta Gilipó o Qué Bien Tan Mal. Incluso pudimos “ver” a Amaral por allí en pantalla o a Carlos Ojete agrediendo a Sansito. Un auténtico show.


Después de una noche con actuaciones eclécticas, Ley DJ se encargó de hacer volar a todo aquel que quedara en pie, mezclando, pinchando, saltando, bailando… Una pedazo de deejay para poner el broche de oro a una jornada de festival épica e inolvidable en muchos sentidos.


Domingo

Es brillante hacer un festival así, en que el último día de festival irónicamente coincide con el Domingo de Resurrección. Tras tres días de festival, con un sábado especialmente movidito, más de uno vivió un auténtico episodio de resurrección en sus propias carnes.


La jornada destacaba por las bandas valencianas que imperaban en el escenario principal. Curiosamente, los primeros del día fueron Badlands, con su peculiar estilo musical, catalogado como bluegrass. Arriesgada apuesta la del festival que sin duda convence, y mucho, dentro de un festival ecléctico.


Posteriormente, y tras el ska de La Regadera y la potencia del dúo formado por The New Raemon y McEnroe, desde Pego llegaron Smoking Souls presentando por primera vez en un festival de música su disco Cendra i Or, con el que están creciendo a pasos agigantados. El grupo tiene estilo cercano al pop-rock inglés, pero sus letras son en catalán.

El hecho de ser de la Comunidad Valenciana hizo que bastante gente se acercase a verlos por lo que inicialmente hubo un ambiente algo distante, salvado por los fans incondicionales de la banda, que no perdieron la oportunidad de lucir camiseta. No obstante la cercanía de la banda hizo que la mayoría de gente decidiera quedarse y darlo todo, hasta el punto de acabar formándose algún pogo.


Tras ellos llegaría el último gran cabeza de cartel del festival: La Raíz. Para muchos era uno de los más esperados debido al reducido número de fechas de su gira La Hoguera de los Continentes. La banda vino acompañada de una puesta en escena bastante espectacular, en comparación a la escueta escenografía a la que acostumbran.

Dieron un conciertazo muy en su línea recuperando incluso algunas canciones que no tocaban desde hace tiempo. El momento más emotivo del concierto fue cuando la banda dio la sorpresa de incorporar en su setlist El tren huracán, uno de sus grandes himnos que normalmente no tocan en directo. El público, que estuvo bastante tiempo antes del concierto para coger sitio, coreó todos los ritmos y siguió a la banda en la mayoría de canciones acompañándolas con pogos, claro.


Es extraño ver en un festival como el SanSan, marcado por la música indie, a bandas como La Raíz encabezando una jornada. Sin embargo, para los fanáticos de la música independiente, el gran plato fuerte de la jornada era Maga. Junto a Despistaos y Ojete Calor, supone uno de los grandes regresos del panorama nacional, acompañado además de un nuevo álbum, Salto Horizontal. La banda hizo un concierto impecable en el escenario Negrita, gracias a canciones como Cuando Nadie Me Escriba, uno de los grandes temas del año en el panorama nacional.


Aspencat dejó al SanSan entero con la boca abierta. Llenaron el escenario con la pasión de sus letras y la fuerza de su música. Hubo hasta fuego en el escenario. El público vibró con la progresión que diseñó el grupo: temas más agresivos como Música naix de la ràbia dieron paso poco a poco a ritmos más ligeros como el de Som moviment.


Tras ellos, y con un público exhausto por cuatro jornadas de festival, hubo conciertos aptos para todo tipo de gustos musicales: El Imperio del Perro, Fanáticos, Malonda o Tardeo. Los encargados de poner punto final a la jornada, y al propio festival, fueron los Bitches Deejays. A modo de actuación doblete terminaron lo que en cierta medida empezaron. Sin duda, un final con el buen rollo que tanto ha predicado el SanSan Festival.

Conclusión

Durante el festival se realizó una encuesta entre los asistentes para comprobar cuál es la banda que más expectativas generaba entre el público. La pregunta exacta fue: “¿Cuál es el grupo que más te gusta de todo el cartel?” Los resultados se pueden encontrar a continuación:

Como puede observarse en el gráfico, los tres grupos que más gustaron entre el público (y que más asistentes atrajeron) fueron Ojete Calor, Leiva y La Raíz. La estadística se relaciona directamente con la cantidad de público que pudo verse en estos conciertos, ya que consiguieron llenar los alrededores del escenario. Curioso es el caso de Ojete Calor, que no era el cabeza de cartel de su jornada y actuaba en el escenario secundario. A estos grupos los seguían Kaiser Chiefs, M Clan e incluso Los del Río, grupo que acabó triunfando pese a las críticas iniciales.


Esto demuestra que la política de contratación seguida por la organización del SanSan ha triunfado en términos generales. Una organización que ya está trabajando de cara a la próxima edición en el 2018, tal y como comentaron días después en una rueda de prensa conjunta con el ayuntamiento de Benicàssim. Así que ya sabéis, por si acaso, id reservando la próxima Semana Santa.